Era una típica madrugada panameña, en los años mozos de nuestra República, los claroscuros se entrelazaban ese 5 de mayo de 1914, a las 2:55 de la mañana, en la cual intempestivamente suenan las alarmas de la ciudad; los vecinos despertaron conmocionados por el estruendo y a las 3:10 suena la segunda alarma, como presagio de lo que deparaba aquel día, explotan los barriles de pólvora y nitroglicerina del almacén designado por varias empresas privadas de la época.
Decenas de panameños, hombres y mujeres con el emblema de disciplina, honor y abnegación plasmado en su pecho, prestos al servicio, corren a socorrer el lugar, lucharon contra las llamas de un incendio monumental que cambiaría la filosofía de la institución y de la percepción del ser bombero en la ciudadanía, creando un antes y después de aquel día, plasmado en los anales del tiempo y la distancia, recordado como "El Polvorín".
Parece un cuento de una historia muy lejana y fantasiosa, lo cierto es que ilustres compatriotas resultaron gravemente heridos, y otros perecieron en la peligrosa tarea de salvar vidas y pertenencias de amigos y desconocidos, transformaron una simple profesión en una forma de vida, en una filosofía de entrega y trabajo que nos acompaña hasta hoy, y por lo cual cada año recordamos con respeto, prestancia y la debida solemnidad.
Han transcurrido 90 años. El tiempo ha permitido que se reconozca este momento, para que sea utilizado como recogimiento y reflexión por todos los que han fallecido en el campo de acción y del trabajo.El bombero lo da todo, incluso su vida para intentar salvar a la del prójimo. Seis hombres que con valor y heroísmo murieron al intentar socavar las llamas, y cada año se les conmemora como los primeros mártires del Cuerpo de Bomberos: Félix Antonio Álvarez, Luis de Basach, Juan Bautista Beltrán, Luis Buitrago, Faustino Rueda y Alonso Teleche.
Fuente: El Panamá America